diumenge, 8 de setembre de 2019

Diumenge XXIII (C) - 2019



Lecturas:
  1. Sa 9,13-18
  2. Ps 89
  3. Flm 9b-10.12-17
  4. Lc 14,25-33


Queridos hermanos y hermanas,


nos reunimos como comunidad alrededor de la mesa de la Palabra y la mesa de la Eucaristía.


Hoy la Palabra que Cristo dirige a sus discípulos nos sorprende y parece que pone en cuestión algo que tenemos por muy asentado: la familia. Padres, hijos, hermanos y hermanas, están siempre en el primer lugar de nuestro escalafón, son aquellas personas por las que daríamos la vida.


Y Jesús nos dice:


“Si alguien viene a mi, y no me ama más que a su padre o a su madre, que a sus hijos e hijas, que a su hermano o a su hermana, no puede ser discípulo mío”


Fijémonos que no nos dice que no les amemos, nos dice que el primer lugar ha de ser el amor a Dios. Nos lo ha dicho en otros momentos, cuando en una conversación con un maestro de la Ley le recuerda que el primer mandamiento es amar a Dios, pero que hay un segundo mandamiento semejante a este: amar al prójimo.


Y mi prójimo empieza en los más cercanos, en la familia: en mi padre y mi madre, en mis hijos, en mis hermanos. Ahí empieza mi prójimo.


El encuentro con Jesús lo transforma todo, y transforma también las relaciones familiares, las relaciones humanas y les da un nuevo sentido y una nueva luz.


En la segunda lectura hemos leído la carta a Filemón, una de las más cortas de todo el Nuevo Testamento, tan corta, que excepto el saludo inicial y la despedida, ya la hemos leído hoy en su totalidad. En esta carta san Pablo comunica a Filemón que su esclavo Onésimo se ha convertido a la fe, y le pide que no lo trate com un esclavo, sinó como a un hermano en la fe.


Por tanto, las relaciones familiares y todas las relaciones, a la luz del encuentro con Cristo resucitado, no se empobrecen, sinó que se enriquecen. Estas relaciones que son buenas y nos hacen crecer humanamente, vividas a la luz de la fe todavía nos enriquecen más.


Jesús hace este planteamiento tan radical porque seguirlo a Él es un acto de libertad, en el que no nos podemos ver esclavizados por ninguna relación. Si vivimos una relación personal tan cerrados que impide la entrada de Dios en ella, no tenemos la suficiente libertad para acogerlo a Él en nuestras vidas y dejar que las transforme.


Quiere que no hagamos un absoluto, que confiemos en Él.


Ayer participé en la celebración del 25 aniversario de profesión religiosa de una religiosa de Rubí. Rodeada de su familia, de las hermanas de su comunidad, de otros amigos y conocidos, vi en ella, vi en su familia, vi en sus hermanas de congregación, vi caras de felicidad. Su opción de seguir a Cristo dejando atrás la familia, la posibilidad de crear una familia, no las había hecho infelices, al contrario, una de ellas me explicaba como había transformado las relaciones familiares valorando sobre todo hacer feliz a los otros.





Busquemos la felicidad en Cristo, dejemos que Él ilumine y transforme nuestras relaciones familiares para que vayan siendo espacios de entrega mutua, de donación, de vida, abiertos al entorno, al mundo, a los más necesitados, a Dios.

dissabte, 31 d’agost de 2019

Diumenge XXII (C) - 2019



Lecturas:
  1. Ecl 3,17-18.20.28-29
  2. Ps 67
  3. He 12,18-19.22-24a
  4. Lc 14, 1.7-14

Queridos hermanos y hermanas,


se acaba el mes de agosto, mes de vacaciones por excelencia, empieza el mes de septiembre, y todos vamos volviendo a nuestra vida cotidiana, trayendo recuerdos de estos días de descanso y asueto. Otros, por el contrario, han estado trabajando, o se han quedado aquí descansando o cuidando a personas enfermas o ancianas.

La liturgia de hoy nos habla de la humildad:

“actúa con humildad en tus quehaceres”

hemos escuchado en el libro del Eclesiastés.

Y Jesús en el evangelio, observador como és, observa a la gente que acude a un banquete al que Él también había sido invitado.

Y se fija en cómo actúan los invitados, y en cómo actúa el que ha convocado el banquete.

Respecto a los invitados, observa que todos intentan conseguir el mejor lugar, el primero, intentan estar lo más cerca posible de la presidencia. Es la actitud habitual en el ser humano, nos sobrevaloramos y creemos que merecemos estar en el primer lugar, que somos mejores que los que nos rodean,...

Y Jesús pone en su lugar a los asistentes al banquete:

cuando seas convidado, vete a sentarte en el último puesto

Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado

Por tanto, Jesús nos propone un camino de felicidad, el de la humildad, el de la sencillez, el de valorar al otro, el de abandonar la vanidad.

Respecto al que invita a la fiesta, Jesús observa que los invitados son aquellos que pueden devolverle el favor y a su vez invitarle a otro banquete.

Jesús les propone un cambio de paradigma:

Cuando des un banquete, llama a los que no te pueden corresponder

La fiesta, es imagen del Reino de Dios, al Reino de Dios somos todos invitados. Realmente, ¿podemos corresponder a Dios por su magnanimidad, por su generosidad en invitarnos a la gran fiesta del Reino?

No, no le podemos corresponder, todos somos un poco pobres, lisiados, cojos, ciegos.

La liturgia de hoy pues nos invita a reconocernos necesitados del amor de Dios, y reconocer así que no estamos por encima de nadie, que todos somos miembros de la gran familia humana, hermanos de Cristo, y encontrar nuestra felicidad en darnos gratuitamente a aquellos que están a nuestro alrededor.

dissabte, 24 d’agost de 2019

Tornem-hi!

Fa dies, mesos, anys, que no hi entro al blog. El tenia descuidat. Però avui m'he dit, te'n recordes de com es deia? 
"Des de la vida de cada dia" 
Des d'aquesta vida ens cal llegir la Bona Notícia de l'Evangeli, des d'aquesta vida ens cal fer créixer el Regne de Déu que ja desitja néixer entre nosaltres. 
I he pensat, ¿per què no compartir els comentaris que estic preparant aquests dies per a les misses de les parròquies que acompanyo? 
Dit i fet! 
Aquí teniu els comentaris dels tres últims diumenges que he anat preparant. Estan en castellà, perquè les comunitats que acompanyo són de parla castellana. 
Desitjo que ens ajudin a fer camí en la vida de cada dia com a seguidors de Crist i del seu evangeli.

Diumenge XXI (C) - 2019



Lecturas:

  1. Is 66, 18-21
  2. Ps 116
  3. He 12,5-7.11-13
  4. Lc 13,22-30





Queridos hermanos y hermanas,

se va acabando el mes de agosto. Los que habían marchado de vacaciones empiezan a volver.